La vida por Internet

Cada día son más los jóvenes que manifiestan su soledad a través de la depresión, las pocas ganas de sociabilizar o de entablar una relación de amistad o amorosa con alguien mas, buscan refugiarse y ser aceptados en las paginas “sociales” que se ofrecen por Internet.

Hace días busque a mi amigo Rodolfo para invitarlo a una cena familiar, a lo que el me contesto, “no gracias, tengo una cita esta noche”, el hecho de ser su amiga, pico mi curiosidad y quise saber más detalles, pues el se caracteriza por ser un hombre muy instruido en el mundo de las matemáticas y la física, pero a la vez tacaño y poco conversador, a el solo le gusta hablar de temas psíquicos, de extraterrestres y últimamente le da porque le lean las “gitanas” su suerte, ahí es donde me pregunto: ¿Cómo es que tanta preparación académica, puede afectar a un ser humano?.

En fin, después de un par de semanas de no verlo, decidí ir a buscarlo para que me contará más sobre esa cita especial que tenia, realmente no me sorprendió verlo, seguía siendo el mismo hombre, poco atractivo, desgarbado y mal peinado, pero en fin a los amigos de la infancia, se les acepta tal y como son.

Me comento sobre una página de Internet llamada secondlife.com, en donde puedes crear tu persona en forma cibernética, te pones el rostro y el cuerpo que desees, creas tu personalidad y entras en acción, pero lo más curioso es que es en tercera dimensión. Fue en este lugar donde el conoció a “Samantha” una chica de 19 años, alta, rubia y de ojos azules, que se dedica al modelaje, esta noche la llevaría a cenar a un elegante y costoso restaurante francés para pasar una buena velada.

“Estoy sin entender”, le dije, ¿la chica es de aquí de Matamoros o de Brownsville?, el me comento que al parecer su nueva “novia” es de Perú, y que la cita es virtual, por eso no saldrá de casa esta noche.

Rodolfo no quiso darme mas detalles de este encuentro, lo único que agregó es que el ahora es una mezcla de Pierce Bronsan con Brad Pitt y eso lo hace sentir seguro.

Cuando llegue a mi casa, lo primero que hice fue entrar a esta página para saber de que me hablaba y vaya sorpresa, pues Second Life es un mundo virtual online en 3D, el cual es imaginado y diseñado por el usuario.

Para ingresar a esta página y pasear en esta especie de isla, debes pagar, por lo tanto te piden el número de tu tarjeta de crédito. Aquí puedes comprar ropa, ir a los mejores restaurantes, pedir los más sofisticados vinos, comprar terrenos, pagarle a una prostituta con apariencia de modelo, adquirir ropa, zapatos de marca, hasta armas medievales, claro que todo es virtual, menos el pago que haces a través de tu tarjeta.

En este tipo de páginas, la gente se puede relacionar de un modo distinto. Millones de residentes de todo el mundo han convertido esta pagina en su hogar en línea, por lo que nunca faltará gente a la que conocer, sea cierto o falso los comentarios que hacen sobre sus personas y estilos de vida.

Cuando termine de ver la página, la tristeza me invadió al pensar en la soledad en la que ha caído gente como mi amigo Rodolfo, que infancia y adolescencia pudieron haber tenido, para que se les haga tan difícil el poder relacionarse con la gente, el tener una relación estable, pero lo mas importante que no se aceptan ni física, ni emocionalmente, no hacen nada por cambiar su nivel social, económico y buscan ser aceptados en un mundo irreal, un mundo que solo en su computadora e imaginación existe.

Antes del Internet, mi abuelita decía que Rodolfo era una “ratón de biblioteca”, pues pasaba las horas atrás de los libros, ese era su refugio, ahora dejo todo eso atrás, y su nuevo escondite son las paginas sociales de la red.

Sigo pensando en la gente que cada día acentúa mas su soledad y se ampara en el Internet, una herramienta pensada para agilizar las comunicaciones, y que ahora es un arma de doble filo, pues en ella a progresado la pornografía infantil, la prostitución, la venta de seres humanos, entre otros temas delictivos.

Los jóvenes ya no salen a la calle a jugar, los parques se ven vacíos, falta el romance en la vía publica, muchos nos preguntábamos ¿en donde están?, la respuesta esta ahí, en la computadora, jugando cartas, hablando de amor, inventándose una vida, que solo existe por Internet.
selene cobián mendoza

Comentarios

  1. La gran paradoja de las redes sociales está en que si bien, nos acercan a personas con las que hubiera sido difícil contactar, a la vez nos alejan de la vida real.
    Me parece que la diferencia está en saber cuando parar porque pasamos demasiado tiempo acá.
    ¡Sobre lo de la abuelita! Mi abuelita Lupita era la que bailaba charleston! Creo que como ella y sus hermanas tenían cierta posición social, iban a los bailes. Dice mi papá que también fumaba (que porque eso era costumbre de las muchachas bien). A que esa historia no te la sabías! =D
    un abrazo!!!!!!!!!!

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