Día Internacional de la Mujer

Hoy es el día internacional de la mujer y en todo el mundo celebran la "liberación" y "transformación" que ha tenido en las últimas décadas, se festeja a la mujer que ha obtenido espacios en la cultura, la politica, los deportes, los negocios y otras áreas.
Y si, es notable y lohable el trabajo que algunas mujeres han realizado, ya tenemos gobernadoras, presidentas de paises, anoche gano Kathryn Bigelow, quien hizo historia como la primera mujer en llevarse un premio Oscar en la categoría a mejor Director de pelicula y otras tantas que han sobresalido.
Desgraciadamente todas ellas pertenecen a un pequeño grupo, porque la realidad es otra.
Aún existen mujeres maltradas, sometidas, humilladas, explotadas; mujeres que aún no logran entender que el hecho de haber nacido bajo este sexo no significa ser sumisa y esclava. El ser mujer significa fuerza, procreacion, inteligencia, entereza, igualdad como ser humano.
En fin, estas son solo palabras que todos los años escuchamos y decimos para reflexionar, pero pasa este día y la vida continua y seguimos siendo las mismas.
Ayer mientras buscaba el significado de ser mujer, en la red encontre muchos resultados, pero la suerte, el exito, o como se le quiera llamar me llevo a algo mejor, encontre el reportaje con el que gane hace cinco años el segundo lugar del premio estatal de periodismo "Con Visión de Género". Y digo lo encontre, porque ya no lo tenia, malamente no lo respalde y se perdio cuando mi antigua computadora dejo de funcionar.
Lo lei de nueva cuenta, y mire con tristeza que de nada sirvio el reportaje, la denuncia y mucho menos el premio, pues las autoridades, solo lo premiaron pensando talvez que era un cuento o una historia de ciencia ficción, cinco años despues nadie ha hecho nada.
Las niñas que trabajan como "cerillitas" o empacadoras en los centros comerciales siguen ahi, haciendo su labor, empujando carritos entre los autos de los estacionamientos y embolsando la despensa de los clientes.
En fin, aqui les comparto este reportaje, al cual no le tuve que actualizar nada, pues la vida de estas niñas continua igual, la unica diferencia es que las protagonistas ya crecieron y ahora existen otras que las sustituyeron, pero sus historias son similares.
Explotación infantil femenina
La historia recién comienza a escribirse, porque definir a una niña como sujeto de derecho y crear la condición social para su cumplimiento, no es fácil. Nos obliga a todos a re-significar el valor de la vida, desde los temas más simples hasta la dramática realidad de saber que en Matamoros, por ejemplo, hay más de 350 niñas empacadoras registradas trabajando en los grandes y pequeños centros comerciales, número que se multiplica a miles, si se contemplan los 43 municipios del estado.

Aunque esto parezca menos grave si se observa las que lamentablemente están en poder de la calle y son víctimas de la miseria, la falta de valores, la desintegración y la violencia familiar.

El Código Penal para el estado de Tamaulipas, menciona en el capitulo II, que se comete corrupción de menores a quien los induzca a la práctica de la mendicidad, quien sea sorprendido será sancionado ocho a 16 años de prisión y multado con 200 a 400 días de salario mínimo. Teniendo en cuenta que la práctica de la mendicidad, es aquel que sin recibir un salario de trabajo, realiza labores donde pide propina o limosna por lo desarrollado.

Los que nos negamos a velar por ellas o callamos por lo que vemos a diario, quedaremos responsabilizados del llanto de Marthita, porque no tiene papeles migratorios y su papá murió ahogado en el río Bravo, de Ganett que no oye bien y se olvida de las letras, de Letty porque el “cinturonazo” de su madre le arde aún en su espalda, de Adriana que cuida hasta las cinco de la mañana a sus hermanitos esperando que su mamá vuelva de trabajar, de Marcela que se va temprano a la calle para vender el periódico, de Amira que se fue a la escuela sin probar alimento y camina más de dos kilómetros para llegar, de Yolanda que sueña con una casa como castillo lindo donde vive una princesa muy feliz, de Lupita que acude todos los días al centro comercial a empacar el mandado de las amas de casa exponiendo su vida en los estacionamientos juntando los carritos que ofrece a la clientela.

En la esperanza de estar cuidando a las constructoras de un mundo libre de injusticias renovemos el compromiso de luchar por siempre y para siempre. Por las niñas, las futuras profesionistas, esposas y madres que algún día darán vida a los grandes seres que poblarán este mundo.

NUESTRA REALIDAD

“Seño, seño, ¿le llevo el carrito hasta su auto?”, ¿Cuantas veces escuchamos estas frases entrecortadas de las niñas que trabajan como “cerillitas” en los centros comerciales? Niñas que van desde los ocho años hasta las adolescentes que pasan de los 16. Vestidas de falda azul marino, camisa y medias blancas, moño rojo, zapatos negros, y gafetes que cuelgan de sus cuellos acreditándolas como empacadoras del centro comercial al que acudimos casi a diario.

Para callar nuestras conciencias dejamos que les de un subempleo, a menores que deberían estar estudiando, jugando, alimentándose, divirtiéndose como cualquiera de su edad.

¿Los motivos? La crisis económica, la falta de la figura paterna que se haga responsable del desenvolvimiento de la menor, una madre que no tiene un empleo bien remunerado, y niñas despiertas que saben que deben empezar a trabajar desde temprana edad, porque muchas ya son el sostén de su hogar.

No hay conciencia y aparentemente nadie se ha puesto ha pensar que dándoles una moneda por empacar un mandado o dejar que lo lleve hasta el auto, las están induciendo a la mendicidad. De esta forma el Código Penal en Tamaulipas así lo juzga ya que son menores que no deben trabajar por lo tanto no reciben un salario por parte de la tienda que les ayuda con un subempleo.

En Tamaulipas, siendo específicos, Matamoros, el DIF y el programa MECED, se han preocupado por la situación que viven estas menores y se han dado a la tarea de rescatarlas, no solo de trabajos en los centros comerciales, sino también de la calle, ofreciéndoles becas que compensen su trabajo y les de oportunidades de una vida mejor, como especifican los “Derechos universales del niño”.

TORTILLAS DE HARINA Y CARICATURAS

No todas las niñas son iguales y corren con la misma suerte que muchas que si van a la escuela, tienen la oportunidad de practicar algún deporte, jugar en sus ratos libres o simplemente tener unos padres que en algún momento las abracen y les digan cuanto las quieren.

La historia de Marianita (de quien no decimos sus apellidos por tener nueve años y no tener la autorización de sus padres), es diferente.

Es hija única, su padre es albañil, su mamá falleció hace dos años, los mismos que tiene de ir Soriana para trabajar como empacadora. “cuando mi mamá murió, mi papá empezó a ser “borrachito” y casi no trabaja, yo vengo a Soriana porque gano casi 150 pesos y tengo amigos, así no estoy sola”, dijo con ojos tristes la pequeña Mariana.

Chiquita de estatura (no representa sus nueve años), delgadita, morena, de enormes ojos, cejas pobladas y su pelo amarrado con un listón rojo, nuestra amiguita, le contó a CONTACTO que sus sueños más grandes son comer dos grandes tortillas de harina con carnita y ver “esas caricaturas de muñequitos que pasan en el cine de la esquina de Soriana”.

- “Un día iba a entrar al cine con mis compañeros, pero llego mi papá, se enojo conmigo y me llevo a casa”.

– ¿Te pego?

- “Pues si, bueno poquito, así es cuando toma”.

- ¿Vienes sola a trabajar?

- “No, mi papá me trae, así le ayudo más”.

- ¿No te gustaría ir a la escuela?

- “Si, pero mi papá dice que es mejor que me enseñe a trabajar”.

Sin más, Mariana se hecho a correr, porque la llamaba el chico que se encarga de supervisar a los cerillos de Soriana, formándolos en el estacionamiento de este centro comercial en pleno sol de mediodía.


UNA CANTANTE Y MAMA

Sandra, es una niña de siete años, bajita de estatura, sus piernas son tan delgaditas que cada vez que camina sus calcetas se caen, “es que están viejitas y no tienen resorte, pero ya compraré otras”, dijo mientras se reía de su situación, pues a cada cuatro pasos que da, se debe detener para subir sus desgastadas medias.

¿No están pesados todos estos carritos?, le pregunte.
“Si, un poquito. Pero me toca juntarlos y meterlos a la tienda”, comentó Sandra.
¿Te ayudo?
“No, se enoja el supervisor. Además es mi trabajo”.
¿Cuánto te pagan?
“La tienda nada, la gente me da propinas, a veces gano hasta 200 pesos”.
¿Los gastas en comida y las maquinitas?
“No, si hago eso mi mamá se enoja, se los doy a ella. Dice que así le ayudo a pagar la renta”.
¿Vas a la escuela?
“Si, en las mañanas, pero a veces me quedo dormida porque salgo tarde de la tienda”.
¿No te da miedo trabajar en el estacionamiento?
“No, siempre me cuido de los coches, además nos vigilan los guardias”.
Sandra tiene dos grandes sueños, uno es ser una famosa cantante, “yo quiero ser como Thalia, cantar como ella, pero también quiero casarme y tener una hija, claro que ella no trabajaría como yo, por eso voy a ser famosa”.

Esta pequeña vive con su mamá y sus dos hermanitas, “donde vivimos nos hay agua, no hay nada, yo duermo en el suelo, por eso antes de irme a la escuela y a trabajar, ayudo con las labores de la casa”.

SE VAN SOLAS Y DE NOCHE

Eusebio Cortinas, se desempeña como velador en el Centro Comercial “Plaza Fiesta” y comenta que son muchas las niñitas que trabajan en las dos grandes tiendas que están ubicadas en esta plaza, “yo las veo cuando se llegan, siempre es a las tres de la tarde y se van en parvadas a eso de las nueve o diez de la noche, juntan los carritos, atienden a los últimos clientes y corren a sus casas”.

“Me ha tocado ver hombres que desde sus autos las molestan, las van siguiendo y las invitan para ir de paseo y uno tiene que estar vigilando esa situación, yo también tengo hijas y no me gustaría que nada malo les pasara”, añadió el entrevistado.

Así mismo, manifestó que en varias ocasiones han llamado a la policía para dar aviso sobre hombres que pasan en autos con vidrios polarizados y les toman fotos a las pequeñas, “hemos apuntado las placas, el tipo y color del coche, pero la policía nunca viene, ni siquiera da una vuelta por estos rumbos. Harán algo cuando desgraciadamente le suceda algo malo alguna de estas niñas”.

“Muchas de ellas, vienen por necesidad o porque las obligan a trabajar en sus casas, otras para hacer compañía a sus amiguitas, pero todas merecen la oportunidad de estudiar, de jugar y ser felices y la mayoría de ellas no lo son. Aquí se cuentan de todo, algunas tratan de aconsejarse, pero a veces lo hacen mal”, puntualizo el velador.

CONTRA LA LEY EL SUBEMPLEO

Según la Ley Federal de Trabajo, en el capitulo uno de disposiciones generales, los artículos 22 y 23 señalan que queda prohibido la utilización del trabajo de los menores de 14 años y los mayores de esta edad y menores de 16 que no hayan terminado su educación obligatoria, salvo los casos de excepción que apruebe la autoridad correspondiente en que a su juicio haya compatibilidad entre estudios y trabajo.

Los mayores de 16 años pueden prestar libremente sus servicios, con las limitaciones establecidas en la ley. Los mayores de 14 años y menores de 16 necesitan la autorización de sus padres o tutores a falta de ellos de la Junta de Conciliación y Arbitraje, del sindicato al que pertenezcan, del inspector del trabajo o de la autoridad política. Los menores trabajadores pueden percibir el pago de sus salarios y ejercitar las acciones que correspondan.

En el título quinto de la Ley Federal de Trabajo, habla sobre el trabajo de los menores, resumiendo a partir del artículo 173 que estos deberán ser vigilados y protegidos especialmente por la Inspección del trabajo. Además de obtener un certificado médico que acredite su aptitud para el trabajo.

Queda prohibido que trabajen en lugares donde se expenden bebidas alcohólicas, hacer labores peligrosas e insalubres, trabajos superiores a sus fuerzas, establecimientos no industriales, después de las diez de la noche.

La jornada de trabajo de los menores de 16 años, no podrá exceder de seis horas diarias y deberá dividirse en periodos máximos de tres horas, no deberán trabajar los domingos y días festivos, sus horas extraordinarias se deberán pagar al 200 por ciento más al salario que corresponda por jornada.

Las vacaciones serán pagadas, de un periodo anual, de 18 días laborables, por lo menos.

Deberán verse beneficiados con las prestaciones de ley.

PROHIBIDO el trabajo a menores de 14 años.

Por su parte el Código Penal para el estado de Tamaulipas, menciona en el capitulo II, que se comete corrupción de menores a quien los induzca a la práctica de la mendicidad, quien sea sorprendido será sancionado ocho a 16 años de prisión y multado con 200 a 400 días de salario mínimo.

Teniendo en cuenta que la práctica de la mendicidad, es aquel que sin recibir un salario de trabajo, realiza labores donde pide propina o limosna por lo desarrollado.

BUSCAN PROTEGER A MENORES

Dentro de las funciones del Sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia, es buscar convenios y apoyos a todos los menores, esto se hace a través de su programa “Menores en Circunstancias Especialmente Difíciles”. Señaló la directora de CAMEF – MECED, Yolanda de la Garza de Carrillo.

“Ya se han tendido reuniones con los gerentes de los diez centros comerciales de la ciudad, y la respuesta para los convenios que propusimos fueron satisfactorios, en próximos días se firmarán acuerdos que beneficiaran a los menores que trabajan como empacadores”, subrayó de la Garza de Carrillo.

En el convenio que están por firmar, señalan puntos que a la letra dicen: “el menor no deberá trabajar en turnos nocturnos, solo serán empacadores y no estarán en los estacionamientos acomodando los carritos, tanto DIF como el centro comercial, deberán comprometerse al estudio del menor, revisando sus boletas de calificaciones, se tendrán límites de edad, solo trabajarán mayores de 12 años y menores de 17”.

En cuanto al sub empleo que se les da a estos menores, enfatizó que es contra la ley, pagarles ya que son menores de edad, por lo tanto dentro de este convenio se les dará una aportación en especie, que contendrá uniformes, útiles escolares y algo de despensa.

La directora de CAMEF-MECED, mencionó que a parte de estar preocupados por el futuro de estos menores, también acuden a los comercios para llevarles brigadas de apoyo, “próximamente recorreremos los centros comerciales, le llevaremos apoyo jurídico, asistencia social, atención médica y psicológica, además de cortes de pelo y las becas”.

Las becas que ofrecen y ayudan a los menores cuestan un mil 800 pesos, que son donados por patrocinadores, esto abarca, escuela, clases extracurriculares y deportivas como natación, voleibol, fútbol, tae-kwan-do, básquetbol, computación, inglés, coros, danza, terapia psicológica, además de uniformes, útiles escolares, transporte, entre otros.

Hasta el momento se tiene un padrón de 600 menores trabajando en los diez centros comerciales, 120 ya son ex empacadores y tienen su beca (estos son contando los del año pasado), cinco de ellos, regresaron con permiso del DIF a trabajar como empacadores, “ellos son parte del sostén de su casa y la necesidad los hace regresar, pero esto es bajo la supervisión de nosotros y con las condiciones antes señaladas”, manifestó de la Garza de Carrillo.

TIENEN QUE ESTUDIAR PARA TRABAJAR

Para la jefa de recursos humanos de los centros comerciales Gigante, Mercedes Reyes Pérez, es necesario que todos los menores que trabajan como empacadores en esta tienda estudien, y este es un requisito indispensable, “deben dejarnos su boleta de calificaciones y la aprobación de sus padres para tener este trabajo” mencionó.

“Los niños que trabajan en Gigante, tienen entre diez y 14 años, aseguró Reyes Pérez, ellos ayudan en la manutención de la casa, a veces vienen las mamás llorando pidiendo el trabajo para sus hijos pues la situación económica de la casa es difícil y no nos podemos negar”.

El reglamento que dispuso este centro es que solamente se dediquen a empacar y esta prohibido andar en los estacionamientos, los horarios de trabajo no deben coincidir con los de la escuela, entrenamiento a través de un video de cómo deben empacar los víveres, además de ofrecer ayudas escolares y premios a las mejores calificaciones, estos alcanzan ropa, calzado, juguetes o despensa.

Desde que entraron a trabajar las personas de la tercer edad, disminuyó en un 40 por ciento el número de niños que solicitan el trabajo, hasta el momento se tienen 35 menores trabajando en los tres Gigantes.

El contratar a niños como empacadores “no es nada nuevo, esto tiene más de 20 años, desde que inició el auge de los centros comerciales en nuestro país, y la ley no señala nada al respecto”, resaltó

“Se han dado casos de empacadores que entraron a Gigante a trabajar a los 15 años, y ahora ya son empleados de la tienda, pues ya con los 17 cumplidos pueden ser contratados y ser beneficiados con las prestaciones de ley” concluyó la jefe de recursos humanos.
selene cobián mendoza

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