¿Te acuerdas de ayer?

Que si hubo balaceras, que el terremoto en Chile, que el presidente toma malas decisiones, los dimes y diretes en la política, que se deben pagar los impuestos, que de la canasta básica ya no queda nada, gracias a los aumentos; enfermarse es un lujo, la consulta con el médico arriba de los 300 pesos y ni hablar del costo de los medicamentos, entre otros temas, es el común de las conversaciones de la gente, son parte del miedo y la psicosis que vivimos diariamente.
Estos son siempre titulares en los medios de comunicación, y ante todas esas noticias, también yo empezaba a sufrir de miedo y depresión, de pronto vi a mis hijos, tratando de arreglar un problema de niños con el clásico “piedra, papel o tijera”. La verdad que fácil es la vida cuando tienes esa edad.
Mientras los veía arreglar la vida a su modo, llegó un correo de un ser querido, que sin querer te levanta el ánimo y te hace sonreír, me llamó la atención el titulo: “¿Te acuerdas de aquel tiempo?, lo empecé a leer y si, me acuerdo de aquel tiempo en que las decisiones importantes las tomábamos mediante un práctico: “De Tin Marin de Do Pingüe, Cucara Macara, Titere fue, yo no fui fue Teté Pégale Pégale...!”
Empecé a sonreír y a recordar mi infancia, quien no dijo en algún momento: “No se vale” o “Zafo”, cuando no podíamos detener las cosas complicadas.
Los errores los arreglábamos diciendo simplemente: “¿Empezamos otra vez?” y el peor castigo por portarnos mal en la escuela era que la maestra te hiciera escribir 100 veces “No debo...”
Quién no recurrió al grito de salvación de: “Uno, Dos, Tres por mi y por todos mis amigos!”y descubrimos nuestras habilidades más ocultas, a causa de un: “¡A que no puedes hacer esto!”.
Hoy en día, el estrés nos hace correr, pero antes lo único que nos hacía correr como locos era “El último que llegue es...”, jugar “Policías y ladrones” era solo un juego para el recreo y por supuesto era mucho más divertido ser Ladrón.
Quién de nosotros no utilizó la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado: “La Bomba del Globo con Agua” y la palabra “Guerra” no significaba más que bolas de papel lanzadas durante las horas libres en clase.
Cuando somos niños la vida esta hecha de fantasías alimentadas por nuestros padres, como la moneda bajo la almohada que nos dejaba el Ratón de Los Dientes, era un tesoro para comprar todo tipo de dulces. Pero ahora, con el tema de la obesidad infantil, quedaron atrás los alimentos básicos y esenciales que no eran más que leche con galletas y dulces a diario.
Quitarle las ruedas pequeñas a la bici era un gran paso en la vida, todos te admiraban si lograbas cruzar la cuerda mientras saltabas, el negocio del siglo era cambiar estampas del álbum de luchadores, pero lo más divertido era jugar guerritas niñas contra niños.
No necesitabas estar horas frente a la televisión jugando videos, solo se necesitaba un trozo de yeso o tabique para poder formar un círculo en el piso y jugar “Stop”.
Si, las cosas simples, nos hacían felices, no necesitábamos nada, solo bastaba un balón, una cuerda y dos amigos para pasarla bien todo el día.
Ojalá y puedan recordar la mayoría de estas cosas, así sabré que alguien hice sonreír, por la infancia feliz que vivió y que aún queda algo del niño que éramos no hace tanto tiempo atrás.
Tras leer este mensaje, pienso pedir mi deseo: “no quiero perder la niña que fui, eso le seguirá dando sentido a la vida”. Volvamos hacer los niños que fuimos, juguemos y tengamos sueños, es por lo único que no cobran y ni la inseguridad que vivimos nos los podrá robar.Por cierto, el último que lea esta columna ¡LAS TRAE! y ¡PASALO A ALGUIEN MÁS: SI NO TE EMBARAZAS!

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